Dos jueces reprimen a Trump sobre sus acciones anti-inmigrantes

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Katherine B. Forrest y Nicholas Garaufis, los jueces federales que emitieron severas reprimendas al presidente Trump.
Katherine B. Forrest y Nicholas Garaufis, los jueces federales que emitieron severas reprimendas al presidente Trump.

Democracy Now!
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio su primer discurso sobre el Estado de la Unión el martes por la noche. Tendría que haber sido una convocatoria al trabajo conjunto entre ambos partidos pero, en su lugar, con la excusa de presentar un compromiso sobre el destino de los casi 800,000 “Soñadores” –jóvenes que básicamente no tienen patria, porque viven en una situación legal incierta en Estados Unidos y tienen poca o ninguna conexión con su país de origen– Trump mencionó a la pandilla criminal salvadoreña MS-13 –que tuvo su origen en Estados Unidos– cuatro veces, avivando las llamas del racismo y del miedo a los crímenes violentos.
Como concesión hacia los demócratas, sugirió que se les podría dar una vía legal para la ciudadanía a los 1,8 millones de soñadores que esperan acogerse al DACA (a los que se refirió únicamente como “inmigrantes ilegales”). No obstante, exigió a cambio una serie de modificaciones restrictivas en la política de inmigración estadounidense que terminarían constituyendo la reforma más sustancial en más de medio siglo.

La severa reprimenda de un juez
Horas antes de que Trump pronunciara su discurso, el juez federal de distrito Nicholas Garaufis emitió una severa reprimenda contra Trump durante una audiencia judicial en Nueva York que debía determinar si la cancelación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia por parte de Trump era ilegal. El juez aclaró que no iba a pasar por alto las “despiadadas declaraciones contra los latinos… recurrentes y redundantes” del presidente. Las palabras del juez podrían haber servido a modo de resumen del discurso del Estado de la Unión de Trump.

Un invitado indeseado por Trump
A pesar de no asistir al discurso a modo de boicot, la congresista Yvette Clarke, de Brooklyn, invitó al líder inmigrante Ravi Ragbir, director ejecutivo de la Coalición Nuevo Santuario, que tiene su sede en la ciudad de Nueva York. Lo inédito de esta historia es que tan solo un día antes de ir a Capitolio, Ragbir estuvo detenido por ICE, pero fue liberado tras casi tres semanas de detención. Él había sido detenido por la agencia de Control de Inmigración y Aduanas el 11 de enero, al momento de su control de rutina, y fue conducido rápidamente hacia el proceso de deportación. Las numerosas protestas y acciones legales impidieron su deportación a Trinidad y Tobago el 12 de enero. Un juez ordenó su traslado desde el centro de detención en Krome, Florida, hacia un centro de detención en Nueva York mientras se procedía a evaluar su caso. Finalmente, el lunes 29 de enero, en una notable decisión, la jueza de distrito Katherine B. Forrest ordenó la liberación inmediata de Ravi Ragbir.

No somos ese país… de Trump
La jueza escribió: “No debería suceder –y nunca antes había sucedido– que aquellos que han vivido durante años en este país sin problemas sean sometidos a un tratamiento que asociamos con regímenes que criticamos por injustos, regímenes en los que personas que han vivido durante mucho tiempo en el país se puedan detener sin previo aviso en las calles, en sus hogares y en sus trabajos, para enviarlas lejos. No somos ese país, y pobres de nosotros cuando nos convirtamos en ese país bajo la ficción de que las leyes lo permiten. Tenemos una ley superior a cualquiera que pueda interpretarse de ese modo, y esa ley es nuestra Constitución”.
La Constitución de Estados Unidos comienza con las palabras “Nosotros, el pueblo”. Con un poder mayor al de cualquier presidente, esa fuerza colectiva es la que nos salvará.