¿Estamos al inicio del gran ajuste de cuentas financiero?

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En una extraña advertencia proveniente del propio Director de Presupuesto del presidente Trump, Mick Mulvaney, el funcionario advirtió la semana pasada que Estados Unidos tendrá un mayor déficit presupuestario este año y que, como resultado, existe el riesgo de que las tasas de interés “aumenten” —lo cual, entre otras cosas, afectarán a los dueños de casas.
Por Simon Black
Hace menos de dos semanas, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió, silenciosamente, sus propias proyecciones internas sobre los déficits presupuestarios del gobierno federal durante los próximos años.
Y los números son bastante horripilantes.
Con el fin de cubrir las brechas de sus crecientes déficits, el Departamento del Tesoro espera tomar prestado casi $1 trillón (un millón de millones) este año fiscal. Luego, cerca de $1.1 trillones el próximo año fiscal. Y hasta $1.3 trillones el año después de eso.
Esto significa que la deuda nacional superará los $25 trillones para el 30 de septiembre del 2020.
Recuerde, esta no es una teoría salvaje de conspiración. Estas son proyecciones oficiales del gobierno publicadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Se gasta y no se soluciona nada
Esta historia por sí sola es monumental: No solo la deuda de EE.UU. —por mucho, la mayor cantidad de deuda acumulada por una sola nación en la historia humana— sino también que $25 trillones es más grande que las deudas de todas las demás naciones del mundo juntas.
Pero hay otros temas en juego que son aún más importantes.
Por ejemplo, ¿cómo es remotamente posible que el gobierno federal pueda “gastar” $1 trillón? —y no solucionar nada.
Todo es supuestamente asombroso en EE.UU. La economía es fuerte, el desempleo es bajo, los ingresos fiscales están en niveles récord —bueno, lo anterior en las estadísticas oficiales que, para varios expertos y para la gente común que vive la realidad, son bastante dudosas, por decir lo menos.
No es como si EE.UU. estuviera peleando una gran guerra frontal, esté salvando al sistema financiero de una crisis épica, o luche contra una severa depresión económica.
Solo han estado haciendo lo mismo de siempre. Nada realmente fuera de lo común.
Y sin embargo, han estado perdiendo trillones de dólares.

El mayor problema de todos
Esto es bastante aterrador cuando lo piensas. ¿Qué pasará con el déficit federal de EE.UU. cuando realmente haya una crisis financiera o una recesión importante?
Y ninguna de esas posibilidades se tiene en cuenta en sus proyecciones.
El mayor problema de todos, sin embargo, es que el gobierno federal tendrá tiempos mucho más difíciles para pedir prestado.
En los últimos años, el gobierno siempre ha podido confiar en los prestamistas habituales que le han comprado toda la deuda, es decir, la Reserva Federal, los chinos y los japoneses.
Esos tres solos han prestado trillones de dólares al gobierno de EE.UU. desde el final de la crisis financiera del 2008.
La Reserva Federal en particular, a través de sus programas de “Flexibilización Cuantitativa”, fue el mayor rescatista, comprando cada Bono del Tesoro a largo plazo que podría encontrar, como una especie de un yonqui adicto a la deuda.
Y tanto las tenencias chinas como las japonesas de la deuda del gobierno de EE. UU. supera ahora los $1 trillón cada una, más del doble de lo que habían adquirido antes de la crisis del 2008.

Los prestamistas en retirada
Pero ahora cada uno de esos tres prestamistas ya no están disponibles a seguir el juego.
La Reserva Federal ha finalizado formalmente su programa Quantitative Easing. En otras palabras, la Reserva Federal ha dicho que ya no creará dinero de la nada para comprar la deuda del gobierno de EE.UU.
El gobierno chino dijo el mes pasado que estaban reconsiderando su posición sobre la deuda del gobierno de EE.UU.
Y los japoneses tienen sus propios problemas que tratar en casa; así que necesitan juntar cada centavo que puedan encontrar y volcarlo en su propia economía.
Los datos oficiales del Departamento del Tesoro de EE.UU. ilustran este punto: tanto China como Japón han reducido ligeramente sus tenencias de la deuda del gobierno de los EE.UU. desde el verano pasado.
En resumen, los tres prestamistas más grandes del gobierno de EE. UU. ya no son compradores de deuda estadounidense.

Entonces ¿qué pasará ahora?
Entonces hay una conclusión bastante obvia: las tasas de interés tienen que subir.
Es un simple problema de oferta y demanda. El suministro de la deuda está aumentando. La demanda está cayendo.
Esto significa que el “precio” de la deuda disminuirá, por lo que las tasas de interés aumentarán.
(Piénselo de esta manera: con tanta oferta y menor demanda de su deuda, el gobierno de EE.UU. tendrá que pagar tasas de interés más altas para atraer a nuevos prestamistas).
No se equivoquen: las tasas de interés más altas tendrán un impacto enorme en casi TODO.
Muchos de los principales precios de los activos tienden a caer cuando aumentan las tasas de interés.

El impacto en las empresas
El aumento de las tasas significa que les cuesta más dinero a las empresas pedir prestado, reduciendo su apalancamiento y rentabilidad general. Entonces los precios de las acciones generalmente caen.
También es importante tener en cuenta que, en los últimos años, cuando las tasas de interés eran básicamente CERO, las compañías tomaban prestadas grandes sumas de dinero sin costo alguno para recomprar sus propias acciones.
En esencia, usaban bajas tasas de interés para inflar artificialmente los precios de sus acciones.
Esos días están llegando rápidamente a su fin.

Efecto en los dueños de casas
Los precios de las propiedades también tienden a ser deficientes cuando aumentan las tasas de interés.
Aquí hay un ejemplo simplista: si puede pagar una mensualidad hipotecaria para comprar una casa de $500,000 cuando las tasas de interés son del 3%, ese mismo pago mensual podría comprar una casa de $250,000 cuando las tasas suban al 6%.
El aumento de las tasas significa que las personas no podrán pedir prestado tanto dinero para comprar una casa, y esto generalmente hace que los precios de las propiedades caigan.

Prestándose más, más y más
Por supuesto, las tasas de interés más altas también significan que el gobierno de EE.UU. tendrá otro gran problema.
Recuerde que el gobierno federal ya tiene que pedir dinero prestado sólo para pagar los intereses sobre el dinero que ya se ha prestado.
Así que a medida que suben las tasas de interés, pagarán incluso más cada año en pagos de intereses… lo que significa que tendrán que pedir prestado incluso más dinero para hacer esos pagos, lo que significa que pagarán aún más en intereses, lo que significa que tendrán que pedir prestado más y más, ad infinitum.
Es un ciclo bastante vicioso.

El comienzo del gran ajuste
Finalmente, es muy probable que la economía de EE.UU. reciba un gran golpe con el aumento de las tasas de interés.
Como ya hemos discutido muchas veces, la economía de EE.UU. se basa en el consumo, no en la producción, y depende en gran medida del dinero barato (es decir, las tasas de interés más bajas) y del petróleo barato para seguir creciendo.
Ya estamos viendo el final de ambos medios, al menos por ahora.
Tanto los precios del petróleo como las tasas de interés se han más que duplicado desde sus mínimos, y es lógico que, como mínimo, las tasas de interés sigan subiendo.
Entonces, este puede ser el comienzo del gran ajuste financiero.