El presupuesto de Trump es demasiado pequeño para reconstruir EE.UU.

63

Redacción LTH
El plan para reconstruir la infraestructura del país, que dio a conocer el presidente Donald Trump el lunes 12 de febrero, no ofrece una base lo suficientemente sólida como para cumplir con la promesa. Es más, habla de $1.5 trillones, pero el gobierno federal sólo aportará poco más de una sétima parte del total.
Si el objetivo de Trump fuera reparar y mejorar las carreteras, los puentes, los rieles de los trenes, las alcantarillas y los aeropuertos, tendría que haber elaborado un plan con dinero real para satisfacer las necesidades reales y un plan adecuado para completar los proyectos. En cambio, él solo proporcionó una fracción de lo que se requiere, y no hay una hoja de ruta detallada.
La propuesta de Trump incluye $200 mil millones en fondos federales durante 10 años —una bagatela si es comparado con lo que le dará al Pentágono en un sólo año—, una pequeña porción de los $1 trillón que prometió, y depende en gran medida de dinero privado y fondos estatales y locales de peajes, tarifas e impuestos.

Obligando a estados y ciudades
Y para alcanzar los 1.5 trillones de dólares mencionados, Trump confía en que el pequeño porcentaje aportado por el gobierno federal sea multiplicado por la labor conjunta de los estados y entidades locales en asociación con el sector privado. Pero obligar a los estados y las localidades a aumentar los peajes para pagar por la infraestructura no es un impulso del gobierno federal; es simplemente una forma de cambiar la responsabilidad.
Es más, los gobernadores estatales y alcaldes también ya han criticado duramente un plan que les haría costear de manera aún más pesada los costos de infraestructura con los que ya cargan: casi la mitad de los estados sufrieron déficits presupuestarios en 2017, como ya reporté en enero. Las crecientes necesidades de infraestructura son una de las principales causas para estos problemas fiscales en las ciudades.

No soluciona al largo plazo
La Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles estima que EE.UU. necesita alrededor de $2 trillones en gasto en infraestructura para lograr “un estado de buenas reparaciones”. El plan e Trump propone un objetivo de 1.5 trillones, pero no hace nada para solucionar el problema de largo plazo que tiene el Fondo Fiduciario de Carreteras para financiarse, la fuente principal de gasto en infraestructura en EE.UU. De hecho, la propuesta presupuestaria de 2019 de Trump pide un corte de 122,000 millones de dólares al Fondo Fiduciario de Carreteras, a concretarse de aquí a 2022.

Dudosas posibilidades en el Congreso
Y el plan de infraestructura no hace nada para darle prioridad al mantenimiento —aquí es donde está la verdadera crisis multibillonaria de infraestructura— frente a nuevas construcciones. Todo lo contrario: los estados y gobiernos locales tienden a subir los impuestos a las ventas y conseguir nuevos inversionistas privados cuando prometen nuevos sistemas de transporte, puentes y peajes.
Finalmente, la propuesta de Trump no cuenta con muchas posibilidades en el Congreso debido a que se produce poco después de la ambiciosa rebaja de impuestos que se aprobó el pasado año y el reciente acuerdo presupuestario que aumenta notablemente el gasto social y en defensa, lo que incrementa las presiones sobre las cuentas públicas y el déficit federal.

Ignoró a Nueva York y Nueva Jersey
Trump optó por ignorar el programa Gateway, un esfuerzo de $30 mil millones para construir un nuevo túnel ferroviario bajo el río Hudson y reconstruir otra infraestructura. De acuerdo con un acuerdo con la administración de Obama, los fondos del proyecto se dividirían, la mitad serían pagados por Nueva York y Nueva Jersey, y la otra mitad serían pagados por el gobierno federal.
La decisión de Trump de no comprometerse con el proyecto Gateway es preocupante. Trump sabe que ese túnel es importante. Sabe que conduce a Penn Station, la terminal ferroviaria más concurrida del país. Él sabe que la nación no puede permitirse una amplia parálisis económica que puede resultar si falla uno de los dos túneles del tren actual.

El vetusto túnel Hudson
Y los funcionarios federales saben que es solo cuestión de tiempo antes de que uno de los viejos túneles, ya dañados, sufra una pérdida de energía o que restos caídos lo hagan inutilizable.
El proyecto es crítico no solo para Nueva York y Nueva Jersey, sino también para toda la región. El actual túnel Hudson alberga 450 trenes y cerca de 300,000 viajes de pasajeros de Amtrak y el NJ Transit cada día.