Estados Unidos es ahora una nación del Tercer Mundo

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Por Charles Hugh Smith / OfTwoMinds
Sé que duele, pero la realidad es dolorosamente obvia: Estados Unidos es ahora una nación del Tercer Mundo.
Dividir las naciones de la Tierra en 1er, 2do y 3er Mundo ha caído en desgracia, aparentemente ofendió las sensibilidades. Ha sido reemplazado por las naciones desarrolladas y en desarrollo, una terminología políticamente correcta que sugiere que todas las naciones en desarrollo están en el camino hacia el estatus de nación desarrollada.
Sin embargo, lo que se ha perdido al descartar las categorías de 1er, 2do y 3er Mundo, es la distinción entre estados en desarrollo (Segundo Mundo) y estados disfuncionales (Tercer Mundo), que ahora son denominamos “estados fallidos”.
Pero el Tercer Mundo implica algo bastante diferente de “estado fallido”: un estado fallido se refiere a un gobierno fallido de un estado-nación, es decir, un gobierno que ya no cumple con los deberes mínimos de un estado funcional: la seguridad básica, el estado de derecho, etc.

Qué es una nación del 3er Mundo
El Tercer Mundo se refiere a un estado-nación disfuncional y parasitario para la gran mayoría de sus residentes, pero que funciona extremadamente bien para las élites atrincheradas que controlan la mayor parte de la riqueza y el poder político. A diferencia de los estados fallidos, que por definición son inestables, las naciones del Tercer Mundo son estables, por la razón de que funcionan muy bien para las élites que dominan la riqueza, el poder y la maquinaria del gobierno.
Y a continuación se explica cuáles son las características principales de los estados disfuncionales pero estables, que benefician a una elite a expensas de los muchos, es decir, las Naciones del Tercer Mundo:
1. La propiedad de acciones y otros activos está altamente concentrada en las élites arraigadas. La familia promedio está desconectada del mercado de valores y otras medidas de riqueza; solo un pequeño grupo de familias posee suficiente riqueza financiera / especulativa para hacer una diferencia real en sus vidas.
2. La infraestructura de la nación utilizada por las mayorías está en mal estado y es costosa para operar, ya que las élites y la burocracia política y gubernamental utilizan los fondos para cubrir sus nóminas salariales, pensiones y contratos privilegiados.

Vida en dos sistemas paralelos
3. Las élites financieras / políticas tienen acceso exclusivo a sistemas paralelos de transporte, atención médica, educación, etc. Las élites evitan los trenes, subterráneos, prestamistas, transporte aéreo en clase económica, atención médica estándar y el resto de los sistemas disfuncionales y en descomposición que poseen y de la cual extraen su riqueza de los siervos de la deuda.
Vuelan en aviones privados, tienen sus propios servicios de atención médica y legal, usan sus privilegios para enviar a sus descendientes a universidades e instituciones de élite y tienen acceso a servicios bancarios y crediticios de élite, que no están disponibles para sus lacayos y ejecutores tecnócratas.
4. Las élites financian lujosos monumentos a su propia gloria disfrazados de “orgullo cívico o nacional”. Estos monumentos toman la forma de estadios, museos de arte palaciegos, inmensos edificios gubernamentales, etc. Mientras tanto, el resto de la infraestructura cotidiana decae en varios niveles de disfunción.

Dos clases: La elite y los siervos
5. Hay dos clases que solo interactúan de forma estrictamente controlada: los ricos, que viven en comunidades cerradas y protegidas, que gobiernan todas las instituciones, públicas y privadas, y los siervos de la deuda, que están divididos en los lacayos tecnócratas y ejecutores bien remunerados, que sirven a los intereses de las élites, y el resto de la población que posee virtualmente nada y tiene poder cero.
Las élites hacen una demostración de propaganda de ser también plebeyos, solo para pulir la absurda ilusión de que los votos de los siervos de la deuda realmente importan. (No cuentan para nada.)

Los carteles que controlan todo
6. Los carteles y cuasimonopolios extraen parasitariamente la riqueza de la nación para sus propietarios y administradores de la élite. Google: un cuasi monopolio. Facebook: un cuasi monopolio. Y los sistemas de salud pública, la banca, la defensa nacional, la seguridad nacional, los principales medios corporativos de información, la educación superior y los préstamos estudiantiles, cada uno de ellos son un cartel. Sí ya entendió el punto, ahora sabe que: Cada institución o función clave de la sociedad está controlada por los cárteles o cuasi monopolios, que sirven a los intereses de unos pocos mediante la explotación parasitaria de los débiles.
7. Las élites usan la violencia extrema y los poderes represivos del gobierno para reprimir, marginar y / o destruir cualquier disidencia. Hay dos sistemas de “ley”: La primera es para las élites (multas de $10 millones por robarle al público $10 billones, sin responsabilidad personal por fraude en lo absoluto) y el segundo para los desprotegidos sin privilegios: “tenners” (sentencias de prisión de 10 años) por posesión de drogas u otros crímenes menores y fuerzas institucionales de violencia (que allanan domicilios por el rumor de que tienes drogas, confisca tu auto porque te atrapamos con dinero en efectivo, entonces debes ser un traficante de drogas, y así sucesivamente, en una profusión enfermiza).

Extracción a través de multas
8. Instituciones disfuncionales con poder ilimitado para extraer dinero a través de tarifas basura, tarifas de licencias, multas de aparcamiento, multas, recargos, etc., todo contra la gente de menos recursos. Lánzate con la burocracia extractiva y parásita y te arrepentirás: ellos no son más que funcionarios bien pagados y egoístas que harían llorar a Kafka.
9. Los subprivilegiados bien remunerados, burócratas, lacayos tecnócratas y ejecutores que engordan sus propias ropas y pensiones a expensas del público, y laboran servilmente para los intereses de las élites atrincheradas, adoptan el engaño de que son “ricos” y “el sistema” está funcionando bien” y por eso defenderán el sistema disfuncional, porque les sirve a sus intereses hacerlo.

Cuanto más disfuncional es la institución, mayor es su poder, por lo que la disfuncionalidad es aumentada activamente en cada oportunidad que lo pueden hacer.
Estados Unidos es definitivamente una nación del Tercer Mundo. Lea la lista anterior y luego intente argumentar que Estados Unidos no es una nación del tercer mundo. Intente argumentar en contra de los hechos que se usted mismo las vive.
Sé que duele, pero la realidad es dolorosamente obvia: Estados Unidos es ahora una nación del tercer mundo.

Fuente: https://www.zerohedge.com/news/2018-07-09/hugh-smith-america-now-3rd-world-nation
Traducción: A. Mondragón