La inflación de precios por la guerra comercial ya está aquí

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Desde ya, los consumidores deben prestar atención a cómo y cuánto les afectará a su bolsillo la guerra comercial de Trump contra sus rivales comerciales, China en particular. Pero la interrogante que aún queda abierta es saber que efecto político tendrá en las elecciones de noviembre, cuando los electores deban votar con su billetera en la mano.
Por Tyler Durden
Hace unas semanas, SocGen hizo la pregunta más importante relacionada con las guerras comerciales globales: ¿Los aranceles son inflacionarios o deflacionarios? Si bien hubo varios matices, su conclusión fue simple: “Inflacionario a corto plazo, deflacionario a mediano plazo”.
Parece que la parte “a corto plazo” ha sido casi instantánea, porque después de varias rondas de aranceles ojo por ojo, y represalias entre los EE.UU. y China, los consumidores estadounidenses están a punto de ser golpeados con precios más altos, a medida que se apliquen los aranceles sobre los metales industriales que afectan a los fabricantes de EE.UU.
En mayo, el presidente Trump impuso aranceles al acero y aluminio a la Unión Europea (UE), Canadá y México, para, supuestamente, ayudar a preservar la base manufacturera de Estados Unidos. La respuesta: Los precios del acero y el aluminio han subido un 33% y un 11% respectivamente desde comienzos de año, cuando los fabricantes comenzaron a añadir el precio de las tarifas o impuestos, para usar una palabra más exacta.

Costos pasados al consumidor
Además, los aranceles aplicados a los productos importados adicionales procedentes de China, han aumentado aún más los costos para los productores, que ahora están siendo transferidos agresivamente al consumidor.
“Veremos pasar los precios más altos a los consumidores (casi de inmediato)”, dijo a CNBC Matt Gold, ex asistente adjunto del Representante de Comercio de Estados Unidos para Norteamérica bajo el expresidente Barack Obama. “Ya se han almacenado muchos productos que se importaron hace meses, por lo que llevará algo de tiempo en actualizarse los precios, pero sucederá bastante rápido”, agregó.
“La forma cómo funciona es que un importador estadounidense paga los impuestos o aranceles aduaneros al Tesoro de los EE.UU.”, explicó Gold. “Por supuesto, eso va a afectar el precio de venta… porque el importador tiene que pagar aranceles además de pagar el precio de compra”.

Alzas en todos los ámbitos
Gold agregó que para los consumidores estadounidenses, esos altos costos se extenderán “en todos los ámbitos. Con los aranceles de represalia chinos, le hemos impuesto $34 mil millones a diferentes productos provenientes de China. Es una gama muy amplia de productos de consumo e industriales”.
“Así que cualquier cosa que una persona vaya a comprar en Walmart tendrá un precio más altos, así como para el fabricante (de EE.UU.) que compra material de importación para sus procesos de fabricación”, agregó el ex funcionario.
Sin duda, el último Markit PMI ya advirtió sobre la amenaza de precios marcadamente más altos, señalando que “en julio se registró el mayor aumento en los precios cobrados por bienes y servicios registrados por las encuestas, ya que las empresas pasaron los costos crecientes a los clientes, a menudo vinculado a los aranceles”.
Y aquí está el por qué.

Colapso de los vehículos recreativos
Este mes, Winnebago Industries advirtió que el boom de los vehículos recreativos visto en los últimos años podría haber colapsado: “Hemos tenido que ir al mercado… con algunos aumentos de precios últimamente”, dijo Michael Happe, director ejecutivo del fabricante de vehículos recreativos Winnebago Industries Inc., quien habló con The Wall Street Journal.
Happe no reveló cuánto le afectarían las tarifas a los precios, pero dijo que la compañía había hecho cambios como la alteración de los planos de los pisos de los vehículos recreativos, para disminuir los costos.
El CEO de la compañía, con sede en Iowa, dijo que se había beneficiado del reciente boom de vehículos recreativos. Sin embargo, las tensiones comerciales y el aumento de la inflación podrían llevar a una perspectiva sombría para la compañía. “La incertidumbre nunca es una gran cosa para la economía y mientras más ruido haya, existe el riesgo de que los consumidores hagan una pausa” en las compras, dijo.

Traslado de la producción fuera de EE.UU.
Polaris Industries es otra compañía de vehículos recreativos que ha aumentado los precios en sus vehículos, incluidos barcos, motocicletas y motos de nieve, para cubrir los $15 millones de los $40 millones en aranceles relacionados con el pago de acero, aluminio y componentes de China este año. La compañía se enfrenta a fuertes vientos en contra, a causa de los aranceles de represalia de otros países sobre los productos que exporta desde los EE.UU., incluidas las motocicletas de marca india que envía a Europa.
En una acción que seguramente enfurecerá al presidente Trump, el gerente general, Scott Wine, dijo que pronto podría trasladar las instalaciones de producción de bicicletas de carretera que vende en Europa, desde Iowa a Polonia, para evitar los aranceles de la Unión Europea.

Varios fabricantes haciendo lo mismo
El mes pasado, Harley-Davidson anunció planes similares en junio para trasladar la producción a Europa, lo que generó considerables críticas por parte de los sindicatos y la ira del presidente Trump. El gerente general de Harley, Matt Levatich, dijo el mes pasado que la transición ayudaría a mantener bajos los costos de sus motocicletas en Europa y se escaparía de las tarifas de Trump. “Tomamos la mejor decisión dadas las circunstancias”, dijo la semana pasada.
Su decisión será copiada pronto por docenas de otros fabricantes estadounidenses, que enfrentan el desafío de mantener altas las ganancias en medio de costos marcadamente más altos.
Y aunque los costos de los vehículos recreativos se transfieren lentamente pero con seguridad al consumidor estadounidense, al menos estas son compras altamente discrecionales para los miembros de la clase media alta y alta de la sociedad, y como tal, el golpe a su billetera será manejable.

Alzas en los productos básicos
Pero lo que es peor es el aumento en los precios de sus compras de productos básicos clave. La semana pasada, el gerente general de Coca-Cola, James Quincey, dijo que las tarifas van a inflar los precios de las bebidas. “Claramente, es perjudicial para nosotros. Es perjudicial para nuestros clientes”, dijo Quincey. Él cree que los distribuidores y minoristas pasarán precios más altos a los consumidores en el tercer trimestre.
Y la inflación de las bebidas no acaba con las sodas, los ejecutivos de la cervecera Sam Adams, Boston Beer, advirtieron que sus precios podrían subir un 2 por ciento este año.
“En algún momento, el aumento de los costos de los productos básicos tiene que pasar en cierta medida”, dijo el presidente ejecutivo Jim Koch, en una reciente llamada de ganancias.
Y parece que ese momento es ahora.

Los electrodomésticos también
El fabricante industrial Lennox International también ha aumentado drásticamente los precios de sus productos de calefacción, ventilación, aire acondicionado y refrigeración debido a las tarifas. La compañía ha elevado los precios dos veces este año para cubrir $50 millones adicionales en acero. Lennox dijo que espera pagar $20 millones más por concepto de flete y $5 millones por aranceles sobre componentes de China este año.
“No hemos visto ningún retroceso en el precio”, dijo el gerente general de Lennox, Todd Bluedorn, en una llamada a los inversionistas la semana pasada, aunque probablemente debería haber agregado la palabra “todavía”. Bluedorn notó que no estaba solo y todos sus competidores han anunciado aumentos de precios similares.
La lista continúa.
El productor de muebles para oficinas Steel case, también elevó los precios en junio por segunda vez este año, debido a la aceleración de los precios de los metales básicos. “Hemos hecho dos aumentos de precios tan rápido como pudimos”, dijo el presidente ejecutivo James P. Keene.

Un subsidio a los agricultores
Mientras tanto, la industria agrícola y los agricultores, especialmente los de soya, han sido aplastados por los aranceles de represalia, pero han sido blindados por razones políticas, por ahora. La semana pasada, el USDA emitió un rescate propuesto de $12 mil millones para los agricultores estadounidenses: el subsidio al agricultor incluiría pagos directos a productores de soja, maíz, trigo, algodón, lácteos y porcinos afectados por las represalias arancelarias.
Sin embargo los consumidores estadounidenses no son subsidiados y con las Elecciones de mitad de mandato del 2018 a la vista, las guerras comerciales del presidente Trump están perjudicando a los potenciales votantes republicanos donde más duele: en la billetera, y los precios más altos se están extendiendo cada vez más a bienes y servicios. Como resultado, los consumidores se verán obligados a echar mano de sus ahorros y gastar en créditos para sobrevivir, a medida que se disparan los precios de los productos.

¿Votando con sus billeteras?
La pregunta persistente antes de las elecciones es si los estadounidenses votarán con sus billeteras vacías o continuarán el statu quo. Una respuesta la obtuvieron los agricultores de Iowa, que criticaron el paquete de ayuda agrícola de 12 mil millones de dólares del presidente Donald Trump y se mostraron preocupados por las guerras comerciales que afectan su negocio, sin embargo, muchos lo apoyaron aún el jueves (26 de julio) durante una visita al principal estado productor de maíz.
Trump puede estar enfrentando peleas con demasiados socios comerciales a la vez, dijo Bob Weber, un agricultor de maíz en la cercana Bellevue, Iowa. Pero aún así Weber fue a ver a Trump, por quien votó, aterrizar en el Air Forcé Une.
“Lo que está haciendo es correcto, pero podría estar haciendo demasiado al mismo tiempo”, dijo Weber.

Mientras tanto, otros agricultores que sufren (la guerra comercial) le siguen dando a Trump el beneficio de la duda:
BJ Reeg, un agricultor de la cercana Bellevue, teme que las tensiones comerciales hayan perjudicado los precios de la soya que cultiva y la carne que produce a partir del ganado.
“Esto de la guerra comercial, tiene que hacerse”, dijo Reeg mientras se apoyaba en su camioneta plateada. “A largo plazo, va a ser bueno, si un hombre puede aguantar”. Bueno, siempre y cuando el gobierno los siga subsidiando… pero eso no es eterno. En todo caso, los $12,000 millones son como una especie de soborno para comprar el voto de los agricultores.

En noviembre, la respuesta a cuánto tiempo “un hombre puede aguantar” podría significar la diferencia entre ganar y perder para Trump y el Partido Republicano, especialmente ahora que el multimillonario industrial y destacado donante republicano, Charles Koch, anunció que él mismo apenas puede “aguantar” durante mucho más tiempo, y advirtió que cuanto mayor sea el nivel de restricciones comerciales, mayor es el riesgo de las secuelas económicas graves: “Cada nación que ha prosperado es una que no se involucró en las guerras comerciales”, dijo. Queda por ver cómo Koch planea hacer saber a Trump su descontento con las políticas arancelarias.

Fuente: https://www.zerohedge.com/news/2018-07-29/why-americans-are-about-experience-sharply-higher-prices
Traducción: A. Mondragón