A pesar de traumas, Trump omite acuerdos judiciales y ampliará detención de niños inmigrantes

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Redacción LTH
El gobierno del presidente Trump ha demostrado su desprecio por los acuerdo legales y publicó oficialmente una nueva propuesta, destinada a modificar un acuerdo conocido como “Flores” para poder detener a los niños inmigrantes durante más de 20 días, el límite máximo que fija ese pacto judicial. Y todo esto a pesar de los traumas que han causado las separaciones, de acuerdo a diversos reportes.
La norma fue divulgada el viernes 7 de septiembre en el Federal Register, el diario oficial del Gobierno en el que se difunden leyes, disposiciones, propuestas normativas y avisos públicos.
Su publicación en el Federal Register abre el plazo de 60 días para que el público pueda hacer comentarios, tras lo cual el gobierno puede incorporar cambios y hacer definitiva su propuesta para comenzar a aplicarla. El plazo de 60 días se cumple el 6 de noviembre.

Acabando con el Acuerdo Flores
El Ejecutivo quiere acabar con un acuerdo judicial conocido como “Flores”, que data de 1997 y determina que los menores inmigrantes deben ser detenidos en las condiciones “menos restrictivas” posibles y durante un periodo máximo de 20 días.
En junio pasado el Gobierno ya había pedido a una corte federal de California que suspendiera provisionalmente el acuerdo “Flores” para, con un amparo legal, poder retener a los niños junto a sus padres en los centros de detención para familias que gestiona la agencia de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Las diferentes iniciativas de Trump para modificar el acuerdo llegan tras de las fuertes críticas contra su política fronteriza de “tolerancia cero”, que resultó en la separación de familias.

Carta de los Congresistas
Aunque puso fin a las divisiones, la Administración ha seguido ejecutando una dura política migratoria, según organizaciones humanitarias y legisladores del Congreso de EE.UU.
El mismo día que se presentó la modificación, 64 miembros del Congreso pidieron en cartas a la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y al titular de Salud y Servicios Sociales, Alex Azar, que apoyen el acuerdo “Flores” y no permitan la detención prolongada de los menores.
“Las mujeres y los niños ya han experimentado considerable violencia, estrés y trauma en su país de origen y durante su viaje a Estados Unidos. Merecen ser tratados con compasión y respeto cuando llegan a nuestras fronteras y procesan su derecho legal de buscar asilo”, escribieron los legisladores.

Niños sufren grandes traumas
Un niño de seis años llora en la parada del autobús de su escuela en un suburbio de Maryland y le pide a su madre que le prometa que no va a desaparecer de nuevo.
Un pequeño hondureño se despierta gritando de noche y busca a la trabajadora social que cuidó de él varios meses. Otros menores se agachan o esconden sus rostros cuando ven a un agente uniformado.
Las familias que fueron separadas en la frontera entre Estados Unidos y México por el gobierno de Trump y luego se reunieron muestran profundos traumas y quieren que el gobierno pague sus tratamientos psicológicos, de acuerdo a un reporte de Associated Press.

Reencuentros son tormentosos
Los denunciantes afirman que los jubilosos reencuentros que hubo cuando el gobierno dejó sin efecto la política de separar a padres e hijos, dieron paso a jornadas tormentosas al reanudar sus vidas, ya sea en Estados Unidos o en los países centroamericanos de los cuales intentaron emigrar. Aseguran que tanto los niños como los padres quedaron traumatizados por sus odiseas.
“Está en primer grado. Yo duermo con él. No puedo dormir lejos de mi hijo, ni él de mí”, dijo Iris Eufragio en una entrevista telefónica con The Associated Press desde Rosedale, Maryland, donde ella y su hijo de seis años Ederson viven con amigos, mientras se procesa su solicitud de asilo. Señala que se fue de Honduras huyéndole a la violencia.

Tiene miedo a la policía
El gobierno los separó en la frontera en junio. Se reencontraron por orden judicial después de que el niño pasase un mes en un centro de detención de Phoenix.
Al menor le cuesta salir adelante. Disfrutaba mucho el jardín de infantes al que iba en Honduras, pero ahora las maestras tienen que esforzarse para asegurarse de que no se vaya en busca de su madre.
“Sólo mirar un carro de policía y él tiene miedo”, dijo Eufragio, y pregunta todo el tiempo si lo van a llevar de nuevo al centro de detención.

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