Les negaron pasaportes a niños de EE.UU. porque una partera asistió su nacimiento

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Foto: NYT

Por Debbie Weingarten
Cierto día de febrero en 2012, cuando todavía estaba embarazada, miraba el cielo desértico tapizado en nuestra casa en el área rural de Arizona. El bebé ya había bajado y mi vientre se sentía rígido como una piedra. Casi a la medianoche estaba en pleno trabajo de parto, dentro de una alberca inflable para niños decorada con peces coloreados con crayón. Mientras pujaba y gritaba a todo pulmón, esas caritas parecían sonreírme; por fin, mi hijo se deslizó sobre los brazos de mi partera. Dos años después, la misma mujer recibió a mi segundo hijo, quien nos sorprendió a todos cuando terminó en el piso del baño.
Aunque mis hijos nunca han salido de Estados Unidos, el Departamento de Estado rechazó sus solicitudes de pasaporte y respondió que necesitaba más pruebas de su ciudadanía. Esto ocurrió solo unas horas después del anuncio en las noticias sobre la decisión del gobierno de Trump de negar miles de solicitudes de pasaporte a ciudadanos estadounidenses nacidos en estados fronterizos con la asistencia de una partera.

Por actas de nacimiento fraudulentas
El principal motivo de estos rechazos es el rumor de que algunas mujeres que asisten partos en casas particulares en los estados fronterizos han entregado actas de nacimiento fraudulentas a bebés que en realidad nacieron en México.
Durante los gobiernos de Bush y Obama se acostumbraba negar el pasaporte a los bebés recibidos por parteras en Texas por razones similares, situación que dio lugar en 2009 a una demanda colectiva promovida por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU). La demanda sostenía que el gobierno “violaba el debido proceso y el derecho de casi todos los ciudadanos estadounidenses traídos al mundo por una partera en la región de la frontera sur a gozar de las mismas protecciones que el resto de la ciudadanía”.
El gobierno llegó a un acuerdo fuera de los tribunales con el que se comprometió a desarrollar protocolos nuevos que evitaran la discriminación de los ciudadanos de estados fronterizos nacidos en su domicilio. A pesar de todo, el periódico The Washington Post informó que se han negado más pasaportes a personas latinas durante el gobierno de Trump.

Por llevar apellidos latinos
Las cartas del Departamento de Estado están dirigidas a mis hijos, que llevan el apellido latino de su padre. Solo tienen 4 y 6 años, así que todavía no saben leer. Según esta dependencia, “las pruebas de ciudadanía o nacionalidad estadounidense presentadas no son aceptables para el trámite de pasaportes” y “el documento entregado no constituye constancia suficiente del lugar y la fecha de nacimiento en Estados Unidos debido a que el alumbramiento no ocurrió dentro de un entorno institucional”.
En el caso de mis dos hijos, el “documento” que no constituye constancia suficiente de su ciudadanía es, irónicamente, una constancia de nacimiento original, oficial y con sello.

Una afrenta a los derechos ciudadanos
Negar el pasaporte a personas nacidas en los estados fronterizos porque una partera asistió en su nacimiento es la afrenta más reciente a los derechos de los ciudadanos estadounidenses derivada de la obsesión falaz de que es necesario sellar y militarizar la frontera entre México y Estados Unidos. Los residentes de las áreas rurales deben pasar por controles fronterizos de seguridad para ir a la escuela o a una tienda. Los miembros de distintas tribus indígenas requieren supervisión cuando participan en ceremonias y sufren acoso si cultivan alimentos tradicionales.

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