“Colérica” Williams pierde título ante japonesa-haitiana en el Abierto de Tenis de EE.UU.

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La caricatura de un dibujante australiano Mark Knight, del Herald Sun, sobre la tenista Serena Williams, a raíz de su conducta en la final. Imagen: Getty Images

Redacción LTH
La final femenina del Abierto de Tenis de Estados Unidos vio la consagración de la juvenil Naomi Osaka, una japonesa-haitiana, pero que fue opacada por las rabietas de un, irónicamente, furibunda Serena Williams que, en medio del partido, lanzó una serie de insultos y amenazas al árbitro del partido —muy al estilo de Trump.
No obstante, al final fue el día más glorioso, hasta ahora, en la carrera de Osaka ante millones de espectadores, entre ellas las 24,000 personas presentes en el estadio Arthur Ashe, en Queens, Nueva York, que vieron a quien es considerada la mejor tenista de la historia llamar “ladrón y mentiroso” al árbitro portugués Carlos Ramos.
Ese momento fue una prueba de fuego para la joven tenista japonesa-haitiana de 20 años, quien pese al ambiente enrarecido y con el público en su contra, mantuvo la calma suficiente para completar un extraordinario triunfo sobre su ídolo de la infancia.

Llorando en el podio ganador
Pero en lugar de dar muestras de júbilo por lo que había conseguido, Osaka se vio forzada a escuchar un coro de abucheos mientras recibía el trofeo del primer Grand Slam de su carrera, y trataba de esconder las lágrimas.
“Siento que haya tenido que terminar así”, lamentó la tenista japonesa.
“Siempre había sido mi sueño jugar contra Serena Williams en una final del Abierto de Estados Unidos y estoy muy contenta de haberlo podido hacer”.
Williams, haciendo honor a su nombre, pidió calma al público e instó a sus aficionados que le “dieran crédito” a lo que acaba de hacer Osaka.
Fue lo menos que ella podía hacer después de que su comportamiento le había quitado brillo a la consagración de la nueva sensación del tenis.

Multada por su rabieta
A raíz del comportamiento colérico durante la final, Williams deberá pagar 17,000 dólares de multa por tres episodios de violación al código de conducta.
Según el árbitro, hubo tres infracciones del código por parte de Williams: primero una advertencia por supuestamente recibir indicaciones de su entrenador, luego una penalización por romper su raqueta y, finalmente, una penalización por abuso verbal.
La oficina de árbitros del torneo se ha puesto del lado del juez portugués Carlos Ramos en este conflicto, y ha decidido imponer tres multas a la tenista por cada episodio.
Williams deberá pagar 10.000 dólares por el “abuso verbal” contra Ramos, 4.000 dólares por la advertencia tras recibir indicaciones de su entrenador y otros 3.000 dólares por romper su raqueta.

Perfeccionista y tímida
Osaka, quien es fruto del “romance prohibido” entre un padre haitiano y una madre japonesa, compite representando el país en el que nació, pese a haber vivido la mayor parte de su vida en Estados Unidos.
Y aunque Japón es un país que tiene problemas con la diversidad, como lo reflejó un informe comisionado en 2016 por el Ministerio de Justicia, en el que se detalla que un tercio de los residentes extranjeros en el país afirman haber experimentado comentarios despectivos y 40% habla de discriminación, el trato a Osaka ha sido algo diferente, pese a ser negra y japonesa como la modelo Ariana Miyamoto, la modelo que se convirtió en Miss Japón en 2015 y fue víctima de racismo por una parte de la población en su país.
Su triunfo en Estados Unidos tuvo una gran repercusión en Japón, más allá que algunos todavía encuentran difícil hablar de ella como una “jugadora japonesa”.
“Yo no me siento necesariamente como estadounidense y puedo entender y hablar japonés cuando quiero”, explicó Osaka en una entrevista con el periódico New York Times el mes pasado.
Aunque no lo hace en público debido a su timidez, asegura que “crecí rodeada de la cultura japonesa y haitiana”.

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