Arena y FMLN buscan restringir gastos secretos de la Presidencia

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Fuente: El Faro
Tuvieron que pasar 25 años, dos acusaciones por corrupción contra dos expresidentes de la República, una condena, y 1008 millones de dólares gastados sin rendición de cuentas para que el FMLN y Arena lograran juntarse alrededor de un mismo propósito: La creación de cláusulas que restrinjan el uso de la partida de gastos reservados e impidan el uso indebido de fondos públicos en el Ejecutivo.
La propuesta fue presentada este 28 de septiembre por el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes. En la ley del presupuesto de la nación para 2019, dijo, se delimitará que la partida de gastos reservados en la Presidencia de la República sea de uso exclusivo para fines de inteligencia y de seguridad nacional. Según Fuentes, para 2019 la partida de gastos reservados será de $30.9 millones.
De ser aprobada la iniciativa, por primera vez se conocerá el monto asignado al Organismo de Inteligencia del Estado (OIE), una institución fuera de foco. En la propuesta del Gobierno, los gastos reservados ahora tendrán un origen y un destino claro.
El ministro también anunció que incluyeron un concepto para delimitar qué puede entrar y qué no puede entrar como un gasto secreto. “Con esto se garantiza el uso de recursos (para el OIE) para que exista una frontera de para qué son destinados esos recursos, porque no hay un solo país que no tenga gastos de defensa, inteligencia o contrainteligencia. Doy un concepto en el marco de la ley del cual no se debe salir ningún presidente de la República”.

¿Y la transparencia en la Presidencia?
Aunque novedosa, la propuesta sigue sin arrojar luces sobre la transparencia en la Presidencia, sobre cómo será el gasto de esos fondos ni si las instituciones contraloras podrán auditarlos. A la fecha, la Corte de Cuentas ha denunciado que el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, al igual que sus predecesores, se resiste a abrir sus archivos al ente contralor para explicar el uso de gastos secretos, en los que se incluyen los gastos del OIE.
A pesar de este impasse, la propuesta del Gobierno sugiere un reconocimiento tácito de que las últimas cinco administraciones han abusado de la opacidad de la partida de gastos reservados y han financiado otro tipo de gastos, ajenos a la inteligencia y a la seguridad nacional. Por ejemplo, los Libros de la Partida Secreta de los gobiernos de Arena dan cuenta de cómo Calderón Sol, Francisco Flores y Antonio Saca destinaron, de forma respectiva, $1.86 millones, $20.6 millones y $31.6 millones para “comunicaciones”.
En el caso de la izquierda, la Fiscalía acusa al expresidente Mauricio Funes del desvío de $351 millones y del uso de $10 millones (de dichos fondos) para satisfacer los lujos y excesos del exmandatario, la ex primera dama, los grupos familiares de ambos y el círculo privado de Funes. El gobierno de Sánchez Cerén, que también repitió la práctica de los gobiernos de Arena y utilizó gastos reservados sin rendir cuentas; y que también copió un mecanismo de la presidencia de Mauricio Funes para gastar en secreto $147 millones, ahora intenta corregir el rumbo al cierre de su gestión y a las vísperas de la campaña presidencial de 2019.