Una niña de 2 años ante la “justicia” en un tribunal de inmigración

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Fernanda Jacqueline Dávila en una fotografía de principios de 2018 tomada en Tegucigalpa. La niña de 2 años está en custodia del gobierno estadounidense desde que fue separada de su abuela en la frontera, a finales de julio. Foto: NYT

Redacción LTH
¿Alguien puede imaginarse que una menor de dos años de edad, que apenas balbucea algunas palabras en su idioma nativo que es el castellano, sea citada a declarar ante una corte donde se habla el idioma inglés, en los Estados Unidos? Sí, lo leyó bien, en los Estados Unidos de América.
Pues nadie lo tiene que imaginar, esa es la real historia de la niña hondureña Fernanda Jacqueline Dávila, con una vida muy corta pero ya con una historia que la marcará para toda su vida —por “cortesía” del gobierno del presidente Trump— y cuya historia ha sido reportada por el diario The New York Times.
Fernanda es uno de los menores —separados de sus padres, Fernanda de su abuela— que se han presentado ante un tribunal federal migratorio de los Estados Unidos. Ella es tan pequeña que alguien más la tuvo que cargar para ponerla en el estrado. Incluso la juez emitió un “Ay”, cuando avistó que la pequeña era el siguiente caso en su lista.

Preguntándole en inglés
“¿Cuántos años tienes?”, le preguntó la juez en inglés, después de pedirle al trabajador social que volviera a acercarse a Fernanda y que ella dejara de llorar. “¿Mejor en español?”.
Un intérprete se hincó al lado de Fernanda y le repitió las preguntas en español. Fernanda levantó ligeramente la mirada, pero se mantuvo callada. “Está… está asintiendo con la cabeza”, indicó la jueza desde su asiento.
La juez era Randa Zagzoug, quien tenía que revisar casi treinta casos de menores inmigrantes de 2 a 17 años en la misma tarde que recibió a Fernanda, en una sala de audiencias en la Corte de Inmigración en Nueva York, en el Bajo Manhattan.

Abuelos paternos la reclaman
En el caso de Fernanda, su familia en Honduras quiere tramitar que la repatrien para estar con ella de nuevo. La menor fue criada por sus abuelos paternos en Tegucigalpa después de la muerte de su padre en un accidente automovilístico.
Héctor Enrique Lazo y Amada Vallecillos, los abuelos, dijeron que en julio, de manera inesperada, reapareció la abuela materna de la niña, Nubia Archaga, y se la llevó a Estados Unidos.
Archaga se entregó a la Patrulla Fronteriza con Fernanda en brazos pero tres días después la niña fue sacada del centro de detención donde estaban las dos.
“Decidí traerla para que viviera en un mejor ambiente y tuviera una mejor vida”, dijo Archaga en entrevista después de ser liberada del centro de detención, a finales de septiembre. “Quería que la niña tuviera una vida mejor”.

Acusan a la abuela materna
En Honduras, los abuelos paternos estaban deshechos. Lazo acusó a Archaga de llevarse a la menor porque pensó que sería más sencillo ingresar a Estados Unidos con un menor de edad. Pudieron encontrar a Fernanda al llamar a un teléfono publicitado en la televisión para contactar a las autoridades estadounidenses, pero pese a todo el papeleo no saben aun cuándo volverán a ver a su nieta.
“Solo queremos que regrese al país, estamos desesperados”, dijo Lazo. El reporte no indica nada sobre la madre de Fernanda.

Juzgada sin decir una palabra
Antes de presentarse ante la juez, en una sala de espera el abogado Miguel Medrano, de Caridades Católicas, intentó preparar a Fernanda. Se hincó para preguntarle su nombre, edad, si hablaba inglés o español. “¿Sí?”, le preguntó. No obtuvo respuesta de la niña. “Bueno, si no puede, no puede”.
“Es muy penosa”, le dijo el trabajador social que la acompañaba.
La jueza le pidió al abogado Medrano que le explicara que sí iba a poder regresar con su familia, que está en Honduras. Fernanda parecía estar asintiendo con la cabeza. “Parece estar satisfecha”, dijo Zagzoug para el registro del caso.
El trabajador social levantó a la menor de su silla y la llevó, poco a poco, de regreso a donde aún tendría que esperar un poco más. Ella se encuentra en el albergue Cayuga Centers, en El Bronx, NY.

Una “deshumanización despreciable”
Después de conocer la historia de la pequeña Fernanda, ¿qué es lo que se podría pensar de todo esto? “Necesitamos a alguien con autoridad para intervenir y poner fin a esto”, dijo Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice. Y agregó: “Claramente. Fernanda y los otros pequeñitos no deberían ser llevados ante los jueces, no deberían permanecer en custodia federal de manera prolongada, ni deberían ser apartados de sus familiares que podrían hacerse cargo de ellos”.
“La deshumanización de los inmigrantes por parte del gobierno de Trump es despreciable. Esto, y quienes son responsables de ello, serán recordados por generaciones futuras, serán conocidos para siempre como los funcionarios que separaron familias y encerraron a los niños, y serán llamados algún día a rendir cuentas”, puntualizó Sharry.