Aplazaron la final de la Libertadores por la violencia en un “país dañado”

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Los hinchas de River Plate se enfrentaron a la policía afuera del Estadio Monumental antes del partido final de la Copa Libertadores, el sábado 24 de noviembre en Buenos Aires. Foto: AP

Redacción LTH
La Final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors, que debía de jugarse el sábado 24 de noviembre, fue aplazada para el domingo 25, luego de los ataques sufridos por los jugadores del Boca cuando estaban llegando al Estadio Monumental del River Plate.
A su llegada al Estadio Monumental, los jugadores de Boca reportaron que les “tiraron de todo al micro”. Piedras fueron usadas como proyectiles y rompieron tres ventanas del autobús. A su vez, fueron agredidos con gas pimienta, lo que provocó la intoxicación de la mayoría del plantel. Incluso, de acuerdo con varios reportes, Carlos Tévez, Ramón Ábila, Edwin Cardona y Agustín Almendra presentaron vómitos y no se sintieron en buena forma para jugar el sábado.
“El futbol no es esto, es un acuerdo de ambos clubes, es un pacto de caballeros. Uno no quiere jugar y el otro tampoco quiere ganar así. El partido pasa mañana a las 17:00 horas, confirmado por CONMEBOL”, explicó Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, tras anunciar el aplazamiento de la final.
La final, sin embargo, sigue en suspenso luego de que el presidente de Boca, Daniel Angelici, y la cúpula del conjunto xeneize anunciaran que están evaluando la posibilidad de pedir a la Conmebol que le de el partido ante River por ganado, tras los incidentes sufridos el sábado.
Pese a que en un principio Boca se comprometió a jugar este domingo a las 17 horas, se celebró una reunión el sábado por la noche en el Hotel Madero, en la que se estudió esta posibilidad, después de que los jugadores mostrasen su disconformidad a celebrar el partido 24 horas después de lo sucedido.

Argentina: “Un país dañado”
Y las críticas a lo sucedido no se hicieron esperar.
“El fútbol argentino es un desastre hace ya mucho tiempo. Sus instituciones son un chiste. Mafias lo dominan, negocios sucios lo manejan, la inepcia cubre todo: no son capaces, siquiera, de montar un partido”, escribió Martín Caparrós en The New York Times, en un artículo donde se tituló que Argentina es “Un país dañado”.
“Pensamos que, esta vez, nos iba a servir para demostrar que somos capaces de hacer algo bien, y demostramos lo contrario: no conseguimos organizar siquiera dos partidos de fútbol. En un país donde sigue habiendo un tercio de pobres, 45 por ciento de inflación anual, cada vez menos educación, cada vez menos esperanzas, este partido parecía la ocasión de mostrar otra cosa. No pudieron”, escribió Caparrós. “Hoy el mundo vio cómo está la Argentina. Ojalá sirva para algo”.

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