El discurso amoral de Trump y los hipócritas horrorizados

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Glenn Greenwald / The Intercept
Donald Trump publicó un comunicado en el que proclamaba que, a pesar de la indignación que sentía hacia el príncipe heredero saudí por el repugnante asesinato del periodista Jamal Khashoggi, “Estados Unidos tiene la intención de seguir siendo un socio incondicional de Arabia Saudí para garantizar los intereses de nuestro país, Israel y todos los demás socios en la región”.
Para justificar su decisión, Trump alegaba el hecho de que “Arabia Saudí es la nación productora de petróleo más grande del mundo”, afirmando que “de los 450 mil millones de dólares [el plan saudí para invertir en compañías estadounidenses], 110 mil millones de dólares se gastarán en la compra de equipo militar de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y muchos otros grandes contratistas estadounidenses del sector de la defensa”.

Con la mayor franqueza
Esta declaración generó de forma instantánea y predecible pomposas denuncias —comenzando por The New York Times— que pretenden que la postura de Trump supone una desviación y una grave violación de los valores estadounidenses y la política exterior de toda la vida, en lugar de aceptar lo que la declaración de Trump es realmente: un ejemplo perfecto —quizá con la mayor franqueza que de costumbre— de cómo Estados Unidos se viene comportando en el mundo al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
[Es decir, que por sobre todas las guerras y desgracias humanas causadas en todo el mundo —desde la intervención en Guatemala en 1954 hasta la invasión y destrucción de siete países en Oriente Medio, desde el 2001 hasta la fecha, por citar una parte de la veintena de intervenciones militaristas realizadas desde 1945— los “intereses y la seguridad nacional”, léase los intereses económicos del complejo de la industria militar de seguridad de Estados Unidos y de Wall Street, están por encima de todo.]

La hipocresía del cuento de hadas
La reacción fue tan intensa porque el cuento de hadas de que EE.UU. defiende la libertad y los derechos humanos en el mundo, es uno de los más omnipresentes y potentes de la propaganda occidental, del que echan mano las élites políticas y los medios de comunicación de EE.UU. para convencer no solo a la población estadounidense sino también a ellos mismos de su propia rectitud , al tiempo que se pasan décadas agasajando a los peores tiranos y déspotas del mundo con armas, dinero, inteligencia y protección diplomática, para que lleven a cabo atrocidades de proporciones históricas.
Después de todo, si has trabajado en puestos de política exterior de alto nivel en Washington, o en las instituciones académicas que apoyan esas políticas, o en los medios de comunicación corporativos que veneran a quienes llegan a la cima de esas circunscripciones (contratando cada vez más a esos funcionarios estatales de seguridad como analistas de noticias), ¿cómo justificas ante ti mismo que sigues siendo una buena persona, aunque armes, apoyes, empoderes y habilites a los peores monstruos, genocidios y tiranías del mundo?

Simulando lo que no son
Es sencillo: simulando que no haces nada de eso, que tales actos son contrarios a tu sistema de valores, que realmente trabajas para oponerte en lugar de proteger tales atrocidades, que eres un guerrero y un cruzado por la democracia, la libertad y los derechos humanos en todo el mundo.
Esa es la mentira que tienes que decirte a ti mismo: para que puedas mirarte en el espejo sin sentir repulsión de inmediato, para que puedas mostrar tu rostro en una sociedad decente sin sufrir el desprecio y el ostracismo que merecen tus acciones, para que puedas convencer a la población que gobiernas de que las bombas que lanzas y las armas con las que inundas el mundo están diseñadas para ayudar y proteger a las personas en lugar de para matarlas y oprimirlas.
Así, quienes mintieron al público y a sí mismos al fingir que Trump ha hecho algo aberrante, en lugar de algo completamente normal en Washington, se implicaban tanto en un acto de supervivencia como en un engaño propagandístico.

Fuente: https://theintercept.com/2018/11/21/trumps-amoral-saudi-statement-is-a-pure-and-honest-expression-of-decades-old-u-s-values-and-foreign-policy-orthodoxies/

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