Manual para detectar fake news electorales de El Salvador

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El caso “Troll Center” fue una de las tantas "fake news" montadas para dañar la candidatura de Nayib Bukele.

Las fake news son como los geckos: sin que usted los invite, habrán entrado a su casa y colonizado sus paredes. Pronto los verá empotrados en los muros de su Facebook, en los techos, en el cielo falso y en las columnas de sus redes sociales, moviéndose con sigilo y esperando a que usted se duerma para dejar caer sobre su oreja distraída esos cuerpos pálidos y gelatinosos. Pero a diferencia de los reales –que sí son simpáticos–, estos reptiles de la posverdad no comen mosquitos: solo los vomitan y los alebrestan.
Willian Carballo
Hoy, en tiempos de campaña, le propongo dudar de lo que lee y escucha en un intento por evitar que nuestros muros se contagien de esta plaga contemporánea. ¿Cómo? Con estos ocho filtros:

1. Ojo con los medios del tipo “El Brayan”
Aclaro antes: no porque una noticia venga de un medio digital conocido y con nombre serio, con corbata, la noticia automáticamente se convierte en verdad. Igual y quizás mienten. Pero es que si, además, el portal se llama “El Brayan” –por dar un nombre–, al menos sospeche. Verifique la fuente antes, mejor.

2. Pídales hasta el DUI
Ya si el nombre luce digno de un medio y no de una pupusería, entonces vaya al interior del sitio web y averigüe: ¿Detalla la dirección física? ¿Publica teléfonos de contacto? ¿Hay información sobre los propietarios o sobre su financiamiento? ¿Los periodistas firman las notas? Si la respuesta es no, alerta: ese medio, aunque luzca señor y formal, sigue siendo un comedor y hace tamales por encargo, nunca noticias. Y lo peor: ni siquiera sabrá si los cocineros se lavan las manos o si hay ratas en la cocina.

3. Lea la letra pequeñita en los nombres
También fíjese en el nombre del supuesto medio informativo; no sea que se trate de una réplica y le haga temblar la convicción. No es lo mismo “laprensagrafica.com” que “laprensagraflca.com” (¿Notó el pequeño cambio?). Una letra es la diferencia entre lo real y lo falso, entre lo serio y la parodia. Por cierto, sin un medio se llama “El parodiador”, ¡es parodia! Solo ría y siga adelante.

4. La lección de Bohemian Rhapsody sobre los montajes
Es importante siempre desmenuzar cada foto con cuidado y no tragárselas tan fácil. La película de moda Bohemian Rhapsody, nos enseñó que es factible replicar digitalmente un estadio entero para Queen. Hay niveles, claro, pero a los troles y medios con banderita partidaria no les cuesta nada pintar de celeste acá, tricolor allá o rojo por acá todos los mítines, endiosando al candidato de turno que se cree Freddie Mercury. Dude de lo que ve: el milagro de los panes y los peces es más fácil hoy que ayer, palabra de Photoshop.

5. No todas las túnicas son árabes ni todos los cheles Calleja
Ahora bien, puede darse el caso de que la foto sí sea auténtica, sin trucos digitales. Lo que toca, entonces, es dudar del contexto. ¿Esa foto de Nayib con túnicas árabes fue al salir de la mezquita o fue en una fiesta de Star Wars? ¿El tipo del video bailando al son de una tormenta tóxica es de verdad Carlos Calleja o solo se le parece? ¿Es realmente Hugo Martínez ese que salta de la tarima? (Ok, a veces resultará que sí es cierto: “¡Come on, everybody, say: sa sa sapo!”).

6. Si no está en Google, ¿existe?
Ya casi para terminar: sé que es bonito jugar a ser el de las primicias en el grupo de WhatsApp. Pero calma, que “Carmen Aída Lazo renunció a la candidatura” más que una noticia es un terremoto, demasiada bomba como para creérsela a primera vista y compartirla sin filtros. Búsquela antes en Google. Indague si está en otro medio reconocido. Y si no lo está, sospeche, como hay que hacerlo cada vez que unos desgraciados nos matan a José José o a Pizarrín. No la comparta. Con ello no le hará un bien a Arena, Gana o el Frente, no; se lo hará a esta campaña enferma de desinformación que vivimos.

7. Dudar como método anti plagas
En resumen: dude, dude y vuelva a dudar. Verifique, verifique y vuelva a verificar. Después de todo, no hay mayor paz electoral que irse a dormir tranquilo sin el miedo a que un pálido y gelatinoso gecko vaya a caer como un proyectil de blanda carne sobre nuestro oído descubierto mientras descansamos en la hamaca. Lo sabré yo.

Willian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedrático y consultor especializado en medios, cultura popular, jóvenes y violencia. Coordinador de investigación en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.

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