Circo, promesas y falsedades en la elecciones de El Salvador

68

Por Oscar Adolfo Corcio Cuéllar

“La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano.”
Dwight D. Eisenhower

Dentro de la coyuntura social de El Salvador, la palabra “política” ha adoptado una serie de diferentes adjetivos y opiniones, que han sido condicionadas principalmente por la labor de las figuras y entidades políticas de los últimos años. Una labor que ha recibido diferentes críticas y designada por la misma población, con diferentes conceptos como: corrupta, hipócrita, egoísta y mentirosa.
Dicha perspectiva social se ha visto manifestada en gran medida desde hace un par años, aumentada principalmente en los últimos cinco, mismo tiempo de gobierno por parte del presidente Salvador Sánchez, y, por ende, del partido FMLN. Que según estadísticas de la IUDOP (Instituto Universitario de Opinión Pública), la población calificó en un promedio de 4.6 la labor efectuada por el gobierno en turno. De igual forma, el 83% de población se siente poco o nada beneficiada por el accionar del mismo.

Lo de ARENA es un escarmiento
Ésta, es sólo una muestra de la poca confianza que los salvadoreños tienen con respecto a sus actuales “líderes”. Mismos, que se han encargado paulatinamente de perder la imagen que tenían frente a sus seguidores y reprenderlos de cierta manera. Viéndolo de forma más clara, en la poca representación por parte de este partido en las pasadas elecciones municipales y de diputados.
Sin embargo, no se pueden confundir los accionares realizados por los salvadoreños, al pensar que el gane del partido ARENA fue producido gracias a que las personas los consideren como la mejor elección para gobernar, sino más bien, como una forma de proclamar su descontento y una cierta manera de escarmiento.

Sin un real convencimiento
Sin embargo, estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral, donde estaremos a la espera de conocer al nuevo gobierno que tomará las riendas de nuestro país por los próximos años. Mismo, que se encuentra inmerso por un panorama poco convencional, principalmente por la necesidad de tener un nuevo cambio para pueblo. Dicho cambio, que viene protagonizando el partido Nuevas Ideas, la conocida como “tercer fuerza política del país”, encabezada por la figura mediática de Nayib Bukele. A quién, las encuestas lo encabezan como el preferido para las próximas elecciones presidenciales.
A pesar de esto, el sentir de muchos, tanto jóvenes como adultos, llegan a la conclusión de no poseer un real convencimiento hacia los partidos electos y sus aspirantes al poder.

Desconfianza en la retórica
Influenciado no solamente por las acciones inoperantes y corruptas de los últimos años, por parte de los dos partidos tradicionales de El Salvador, sino también por la falta de confianza que la misma población tiene ante las estrategias de marketing, publicidad, uso de retórica, entre otras formas de convencimiento que utilizan los partidos y sus candidatos para llegar a los ciudadanos. Todo esto, apoyado en gran medida por el uso de las redes sociales y la capacidad que les han dado a las personas para que estén enteradas de sus acciones y que se logren informar más sobre ellos.
Este camino, rumbo al porvenir del país, está inmerso en distintas opiniones y perspectivas sobre todo lo que le atañe. A pesar de esto, una forma de definir la situación actual de nuestra política y las diferentes aristas que toca de forma resumida, es por medio de tres conceptos.

Un circo romano sin pan
Este concepto se puede relacionar a nuestra política debido a todo ese espectáculo que vemos de manera más constante entre los políticos y partidos políticos de nuestro país, donde lo que buscan es dejar mal a su oponente y no buscar soluciones para mejorar la situación en la que vivimos.
Las promesas, todas aquellas que quinquenio tras quinquenio esperamos que se cumplan y así podamos tener un mejor futuro, tanto a corto como largo plazo. Sabiendo del mal que poseen las figuras y entidades de nuestro país, que solo buscan marear a las personas, con el uso de su discurso para convencer a los ciudadanos de votar por ellos.
Finalmente, las falsedades que una y otra vez vivimos por parte de los representantes máximos del Estado, que por años han buscado su propio beneficio, pero nunca el de su gente.

Que color elegiremos
Tres meses más para saber de qué color nos vestirán… un rojo ya utilizado y que casi nadie confía. Un azul, blanco y rojo que con sus patadas de ahogado pretende volver a ganar la simpatía de la gente. O un color celeste, que intenta venderse —ocultando sus intenciones más oscuras— como la esperanza de un pueblo y el cambio que necesitamos.

Dejar respuesta

¡Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre aquí